Ya hemos entrado en esa fase del Tour de Francia donde la energía y la voluntad cuentan más que las cualidades; la fase en la que dos ciclistas que frisan o superan los 70 kilos como Matteo Jorgenson y Mauro Schmid pueden acabar entre los tres primeros de un final en alto porque, sencillamente, han llegado a este momento puntual con una capacidad que les permite sacar punta a sus cualidades. Con solo tres etapas por delante, esta edición de la Grande Boucle se está agotando a la par que las fuerzas de su pelotón, representadas en un UAE Team Emirates XRG que perdió a Brandon McNulty camino de Orcières-Merlette y ha visto sufrir a elementos que en la primera semana parecían inexpugnables como Adam Yates y Tim Wellens.
Y es en ese contexto que llegamos al escenario de un gran final de fiesta, con dos etapas consecutivas que comparten la misma mítica meta. La particular semifinal de este viernes se presenta corta e intensa, con sólo 127,9 kilómetros, y también clásica por cuanto arrancan con el primer puerto alpino de la historia del Tour, el Col Bayard (2ª, km 4,8), para continuar con el Col du Noyer (1ª, km 25,2) y el Col d’Ornon (2ª, km 99,2) antes de encarar el Alpe d’Huez (HC), primer final en alto de siempre en la ronda gala allá por 1952.
La gran pregunta en cada etapa de montaña es: ¿se jugarán la victoria los hombres de la general ó los aventureros? Vistos el precedente de Orcières-Merlette, podemos esperar una escapada de quilates con sospechosos habituales como Richard Carapaz (EF Education-EasyPost), Pablo Castrillo (Movistar Team) o los Netcompany Ineos que, ya sea mediante Egan Bernal o mediante Thymen Arensman, buscarán una victoria que se antoja imprescindible para enjugar el mal sabor de boca que les deja, hasta ahora, este Tour. También podemos dar por descontada la presencia de Valentin Paret-Peintre (Soudal Quick-Step), tan ambicioso como voluntarioso en la búsqueda del maillot de puntos rojos. Si miramos entre los favoritos de la general, es difícil ver más allá de Remco Evenepoel (Red Bull-Bora-Hansgrohe), tan poderoso en el Plateau de Solaison y en la contrarreloj frente al lago Lemán, y del irresistible Tadej Pogacar, en cuyo palmarés todavía falta Alpe d’Huez. Un trofeo que, por cierto, sí posee Tom Pidcock (Pinarello-Q36.5), último vencedor aquí allá por 2022.

