Magistral de principio a fin, desde Barcelona hasta París, Tadej Pogacar ha combinado autoridad y estilo para ganar su quinto Tour de Francia (2020, 2021, 2024, 2025 y 2026). El esloveno se une así al selecto club de pentacampeones del Tour integrado por Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain, igualándoles en el palmarés y la leyenda. Pero el esloveno no imita a sus predecesores, sino que traza su propio camino, en el que ha incorporado este año a su joven gregario mexicano, Isaac del Toro.
Tadej Pogacar combate la soledad a su manera. El esloveno acaba de poner el broche en París a una nueva demostración de fuerza y clase que le ha valido una quinta conquista del maillot amarillo y lo aleja un poco más de sus coetáneos y acerca a los gigantes del deporte. Debemos remontarnos décadas para encontrar a pentacampeones del Tour, concretamente a los años sesenta de Anquetil, a la era de Merckx, al reinado del «Tejón» y a la racha gloriosa de Indurain, que concluyó en 1995. Los Tours de 2020, 2021, 2024, 2025 y 2026 sitúan al maestro Tadej entre los cinco grandes de la bicicleta. Quizá haya que esperar varias décadas para volver a ver a un campeón de su calibre. Hoy, Pogacar brilla con luz propia. E irradia su luz por los cuatro costados.
Desde Barcelona hasta los Campos Elíseos, el esloveno se ha embolsado cinco etapas y diecisiete maillots amarillos. Si bien el botín es inferior al de 2024 (6 etapas y 19 maillots amarillos), la edición en la que desató por completo su voraz apetito, Pogi se mostró implacable en Niza pero no pudo alzar los brazos en París a pesar de su poderío en el electrizante paso por Montmartre. Enfrentado a Jonas Vingegaard desde 2021, ha dejado a su nuevo rival, Remco Evenepoel, a 6’26’’, fijando de paso un nuevo récord personal por solo unos segundos (recordemos que le separaron 6’17’’ de Vingegaard en 2024).
Si hay algo claro es que Pogacar ha demostrado su dominio de principio a fin. Ni la victoria del Visma-Lease a Bike en la etapa inaugural del Tour ni el maillot amarillo de su rival danés le desconcentraron lo más mínimo. Al día siguiente, el esloveno se impuso a Vingegaard para allanar el camino hacia el éxito a Isaac del Toro, granjeándose así la eterna simpatía del pueblo mexicano. Después, la carretera se empinó en la ruta hacia los Pirineos, y Pogacar triunfó: primera victoria en Les Angles, antes de una magistral demostración de fuerza en Gavarnie-Gèdre. En el camino hacia esta 23ª victoria de etapa, nos regaló una primera imagen histórica al cruzar en solitario y en cabeza el puerto del Tourmalet al tiempo que lucía el maillot arcoíris. Nunca antes un vigente campeón del mundo había conquistado el gigante pirenaico.
En el circo de Gavarnie, el funambulista esloveno se volvió a enfundar el maillot amarillo que había cedido momentáneamente a Torstein Træen (líder al llegar a meta en las etapas 4ª y 5ª). Aún guardaba en la chistera algunas hazañas de altos vuelos para elevar su marcador de victorias en el Tour de Francia hasta las 26: un ascenso vertiginoso hacia Le Lioran (10ª etapa) para conquistar la localidad del Cantal dos años después de haber sufrido allí la superioridad de Vingegaard; una exhibición en el Markstein (14ª etapa) enfundado ya en el maillot amarillo tras haberse impuesto allí con el maillot blanco en 2023; y un último triunfo en el Alpe d’Huez (19ª etapa), escenario de una de las gestas más bellas de su carrera.
A tres minutos y medio de los escapados que soñaban con imponerse en la estación de Isère, el esloveno se lanzó a su persecución a 13 kilómetros de la meta. Uno a uno, fue alcanzando y distanciando a sus rivales para añadir un nuevo hito a la lista de cumbres que ha dominado en el Tour: el Grand Colombier, la Planche des Belles Filles, el col du Portet, Luz Ardiden, Peyrgagudes, Cauterets, el Markstein, el Pla d’Adet, el Plateau de Beille, Isola 2000, el col de la Couillole, Hautacam y, ahora, el Alpe d’Huez.
¿Solo en el mundo? Al contrario, Pogi ha disfrutado del entusiasmo de los cientos de miles de aficionados que han acompañado y vitoreado sus ataques. En París, tras un último duelo junto a su rival y amigo Mathieu Van der Poel, celebró su nueva coronación con su pareja, Urska Zigart, y todos sus compañeros de equipo, incluido Brandon McNulty, obligado a abandonar durante una última semana en la que las fuerzas del equipo emiratí parecieron agotarse. Las de Pogacar nunca fallaron, hasta el punto de que el maillot amarillo pudo ponerlas al servicio de su joven escudero mexicano.
De camino a su segunda llegada consecutiva al Alpe d’Huez, pasando por el puerto de Sarenne, el maestro Tadej llevó a rueda al pupilo Del Toro para regalarle el tercer puesto del podio y el maillot blanco que él mismo ha lucido en numerosas ocasiones. De 2020 a 2023, el joven Pogi dominó la clasificación de los jóvenes. Hoy, iguala en maillots amarillos a Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain. Tanto en el palmarés como en la carretera, Pogacar está muy, pero que muy bien acompañado.

