Son ya 16 etapas disputadas en este Tour de Francia que hasta ahora ha incluido terreno exigente, desarrollos improbables y medias endiabladas para llegar a la misma conclusión de siempre: a estas alturas de la carrera, dentro de cada ciclista como individuo y del pelotón como grupo se está librando una batalla a brazo partido entre las ganas y la fatiga. Porque todos están cansados, sí, pero todos desean obtener algo más de sus meses de preparación lejos de los focos y sus semanas de esfuerzo con un dorsal a la espalda.
En este contexto, una etapa como la planteada entre Chambéry y Voiron es un escenario ideal para ver de qué cuero salen más correas. La mayoría de sus 50 primeros kilómetros pican hacia arriba, obligando a los ciclistas a maximizar cualquier gota de energía que haya en sus piernas en nombre de su voluntad de destacar o, como mínimo, cumplir la estrategia de su equipo. Una vez coronado el Col des Près (3ª, km 49,7), llegará el momento de analizar en qué punto está la carrera y redefinir cómo gestionar y utilizar las fuerzas restantes en los 125 que quedarán hasta una meta que, por el repecho entre los kilómetros -5,5 y -3 y el momento de la carrera en que nos encontramos, tampoco es obvia de juzgar como una llegada masiva.
Los principales interesados en dicha ‘volata’ son, precisamente, los dos velocistas de campanillas que todavía no han alzado los brazos en este Tour de Francia, Biniam Girmay (NSN) y Jasper Philipsen (Alpecin-Premier Tech), ambos peleando la clasificación por Puntos con un Mads Pedersen que suele estar bastante más cómodo en estas jornadas inciertas respaldado por un Lidl-Trek que cuenta con otros candidatos legítimos a la victoria en este terreno como Quinn Simmons o Mathias Vacek. Entre los compañeros de Philipsen figura otro hombre que sería favorito al triunfo de no mediar factores tácticos que se lo impidan: Mathieu van der Poel.
Más allá, hay dos equipos que ya han jugado de manera excelente en las fugas y encima han liberado presión anotando su particular victoria parcial: el Jayco-AlUla de Mauro Schmid y Michael Matthews y el Uno-X Mobility de Tobias Johannessen y Jonas Abrahamsen. Otros, como el Movistar Team de Raúl García Pierna y Pablo Castrillo o el Groupama-FDJ United de Romain Grégoire y Ewen Costiou, han tenido parecida voluntad y menor suerte hasta ahora. En ambos casos, un triunfo en Voiron rompería una sequía de siete años sin ganar en el Tour de Francia. Y qué decir del Netcompany Ineos de Kévin Vauquelin y Filippo Ganna, tan desafortunado hasta ahora en esta Grande Boucle y tan necesitado de una redención y una recompensa a sus desvelos.

