En esta primera semana de Tour de Francia, los ciclistas batallan contra un enemigo invisible que protagoniza las conversaciones en torno a la carrera: el calor. Este domingo, sin embargo, se hará visible por cuanto el trazado de la etapa se ha adaptado a su merced, con un pequeño recorte para reducir su duración a 155,5 kilómetros (contra los 185,5 previstos) que no obstante conservan toda la dureza prevista en un departamento, Corrèze, que se caracteriza por la naturaleza rompepiernas de su terreno. En la visita más reciente del Tour de Francia, la 12ª etapa de 2020, Marc Hirschi se impuso atacando en el eje de esta etapa: el Suc au May, una emboscada con rampas al 15% descubierta por los organizadores del Tour du Limousin que esta vez se afrontará a 80 de meta.
Será una jornada imposible de predecir ni controlar, más táctica que estratégica. Para muestra, el plan de Lidl-Trek, anunciado por Mads Pedersen: “Intentar repetir lo que hicimos en Foix”. Esto es: meter el máximo de ciclistas posible en la escapada, y jugar esas bazas con acierto para imponerlas a las rivales. La lista de candidatos al triunfo en una jornada como ésta, con tantos potenciales momentos decisivos, es inabarcable: desde rodadores con chispa que se pueden destacar en las numerosas subidas cortas, como Mauro Schmid (Jayco AlUla), Jonas Abrahamsen (Uno-X Mobility) ó Raúl García Pierna (Movistar Team), hasta trotones con la potencia necesaria para imponerse en un sprint reducido y plano como el esperado en Ussel, como Mathieu van der Poel (Alpecin-Premier Tech), Dorian Godon (Netcompany Ineos) o el propio Pedersen. Mientras tanto, en el pelotón, los hombres de la general deberán estar atentos para responder a cualquier tentativa de emboscada tendida por sus rivales… o tomar la iniciativa para sorprender.

