El día después de la etapa más rápida de siempre (50,9 km/h), el Tour de Francia iniciará su 12ª jornada desde el circuito de Magny-Cours, otrora sede de los GP de Francia de motociclismo y F1, para un nuevo día que promete altas velocidades. Los 179,1 kilómetros hasta la meta de Chalon-sur-Saône estarán huérfanos de dificultades orográficas significativas, más allá de repechos y cotas que no deberían romper el pelotón. La única desventura que podría afectarle de forma significativa sería una posible tormenta en la aproximación a la previsible ‘volata’.
Previsible… o no tanto. Cinco veces ha terminado el Tour en esta ciudad a orillas del río Saona, y sólo en dos ha habido una llegada masiva canónica, con victorias para un belga como Rik Van Linden (1975) y un neerlandés como Dylan Groenewegen (2019): buenas vibraciones para un Jasper Philipsen (Alpecin-Premier Tech) que busca romper su mala racha en esta Grande Boucle, y para un Tim Merlier (Soudal Quick-Step) que querrá prolongar la buena suya, y para un Olav Kooij (Decathlon CMA CGM) deseoso de ampliar su casillero. En dos ocasiones, sin embargo, se impusieron sendos franceses con un ataque ‘a lo Recio’ dentro del último kilómetro, Jean Stablinski (1961) y Thierry Marie (1988); tal vez una idea interesante para perfiles como Anthony Turgis (TotalEnergies), Benjamin Thomas (Cofidis) ó Kévin Vauquelin (Netcompany Ineos) pese a que los dos últimos kilómetros de la etapa de este jueves sean totalmente rectos. Por último, pero no por ello menos importante, la primera ocasión en que se llegó a Chalon-sur-Saône se impuso un pionero llamado Brian Robinson (1959): el primer británico que ganó una etapa en la Grande Boucle, si bien no fue aquel día. Puede ser una inspiración para un trotón británico capaz de culminar una escapada en terreno llano, como Josh Tarling (Netcompany Ineos)... o para un pionero como el eritreo Biniam Girmay (NSN).

