Aunque las calles de Barcelona suenan normalmente a Peret, a Joan Manuel Serrat, a Morad o a Manel, en estos días de Grand Départ se escuchaba más bien a Maurice Ravel y su ‘Boléro’, una de las obras más icónicas de la música clásica cuyo estreno hace un siglo se escenificó contra el decorado de una cafetería de la Ciudad Condal. Como el Bolero de Ravel, las vísperas de un Tour de Francia son un ‘in crescendo’ en el cual se van sumando instrumentos, uno sobre otro, hasta llegar a un éxtasis imponente cuando toda la orquesta toca la misma melodía, a todo volumen, con un estruendo epatante. En este caso, la majestuosa presencia del Mediterráneo, de la Sagrada Familia y de Montjuic, tan protagonistas estos días como los Pogacar, Vingegaard y compañía, no ha hecho sino enriquecer la grandeza de la mejor carrera ciclista del mundo.
El Tour de Francia 2026 arrancará este sábado con una contrarreloj por equipos de 19,6 kilómetros. Los primeros, llanos, a la vera del mar; los siguientes, también planos y por avenidas anchas y largas que permitirán a las escuadras rodar a máxima velocidad, por el corazón de la Ciudad Condal en busca de la majestuosa basílica de Gaudí; los últimos, quebrados, por la Montaña Mágica cuyas faldas se ascenderán por dos vertientes diferentes.
La toma de tiempos individual provocará que los favoritos se midan por primera vez en esta CRE. No se esperan diferencias significativas, pero el factor psicológico y el prestigio de imponerse en la etapa inaugural de la Grande Boucle, y encima en una capital como Barcelona, pesará mucho a la hora de espolear a los participantes. Equipos como Netcompany Ineos ó Red Bull-Bora-Hansgrohe han cargado sus alineaciones de rodadores en busca de un gran resultado, mientras que la fuerza colectiva y de sus jefes de filas convierte a UAE Team Emirates-XRG, Visma-Lease a Bike ó Decathlon-CMA CGM en candidatos a todos. Montjuic ejercerá como juez de paz mientras, como en el Bolero, los equipos van entrando en concurso uno por uno para construir el clamor final.

