Diario de la etapa

étape 7 - Le Mans Châteauroux 218 km
Viernes 8 julio

Cavendish, en su territorio

La mecánica del tren HTC-Highroad ha funcionado a la perfección en la larga recta final de Châteauroux, en la que Mark Cavendish ha rematado la buena actuación de su equipo conquistando una nueva victoria en la ciudad que le permitió abrir su marcador particular en el Tour en 2008. Se trata de la etapa número 17 para el sprinter de la Isla de Man en la ronda gala, con tan solo 26 años. No todo han sido alegrías, sin embargo, para el clan británico, que veía como Bradley Wiggins abandonaba la carrera en el km 180 como consecuencia de una caída. Thor Hushovd conserva el maillot amarillo mientras que Jose Joaquín Rojas, noveno en la línea de meta, se hace con el maillot verde.

Cuatro corredores escapados
Yannick Talabardon (Fra-SAU) hacía toda una declaración de intenciones al acelerar ya en el primer kilómetro. Enseguida se pegaban a su rueda Michael Delage (FDJ) y Gianni Meersman (FDJ) y, dos kilómetros más tarde, Pablo Urtasun Pérez (Eus). La ventaja de los fugados crecía hasta los 6’20’’ tras 13 km de carrera. El equipo Garmin-Cervélo ponía entonces el límite a la distancia con los escapados, que se situaba en torno a los 7’. En un momento dado el cuarteto ha estirado su margen hasta los 8’10”, en el km 75, pero la tendencia se invertía en cuanto el equipo HTC-Highroad se esmeraba en ayudar a los compañeros del maillot amarillo al frente del pelotón.

Boonen obligado a abandonar
El ritmo de la carrera era moderado tanto en la delantera como en el pelotón (37,5 km/h de media tras 3 horas metidos en faena), pero con todo se le estaba haciendo demasiado cuesta arriba a Tom Boonen, que se dolía de su hombro derecho después de la caída en la etapa de Cap Fréhel. Finalmente, en el km 90, se veía obligado a abandonar. El acercamiento entre el pelotón y los fugados ha sido muy progresivo, y la diferencia al paso por el km 160 era de 2’45’’.

Abandono de Wiggins
La aceleración se volvía después más patente y, precisamente cuando el pelotón avanzaba a 60km/h, se producía la primera caída, con graves consecuencias para los implicados. Tocado en la muñeca, Bradley Wiggins se veía obligado a decir adiós, al igual que Rémi Pauriol. El balance médico del incidente es significativo al igual que su impacto en el devenir de la tapa. Tyler Farrar, bloqueado por la caída, quedaba relegado al segundo pelotón, incapaz por tanto de optar a la victoria al sprint contra los sprinters, que habían superado sin problemas el km 180.

Petacchi, pegado a la rueda de Cavendish
El pelotón, reducido a unos sesenta corredores, continuaba su caza y terminaba engullendo a los cuatro escapados a 12 km de la línea de meta. HTC movilizaba entonces a todos sus efectivos para llevar a Mark Cavendish a la recta final, mientras que los desafortunados del día (como Levi Leipheimer, Geraint Thomas…) se encontraban a 2’15’’. Mientras Mark Rensahw se retiraba para dejar vía libre a su líder, Cavendish subía revoluciones, controlando tanto a Alessandro Petacchi, que optaba por pegarse a su rueda, como a Andre Greipel, que se esforzaba al otro lado de la calzada.