
Sábado 7 julio
El Tour ha pasado en dos ocasiones por Inglaterra, en 1974 y 1994. Sin embargo, nunca antes se había celebrado la Gran Salida desde el otro lado del Canal de la Mancha y nunca se había visitado la capital del Reino Unido. El estatus de capital de Londres, en un país sin constitución escrita, es un hecho más que una realidad negro sobre blanco. Esta ciudad es la sede de las dos cámaras del Parlamento y del gobierno, lugares de importancia que verán pasar fugazmente a los corredores durante el prólogo.
Con 7,5 millones de habitantes en su centro y de 12 a 14 millones en el total de la aglomeración urbana, Londres es la ciudad más grande de Europa y produce más del 19% de la riqueza del Reino Unido. Aparte de ser el centro político, histórico y cultural del país, Londres, con la City, es también un mercado financiero vibrante, el primero del Viejo continente y el segundo del mundo.
Después de la “Swinging London” de los años 60, esta ciudad lleva viviendo una nueva época dorada durante los últimos 15 años, atrayendo inversores y jóvenes de toda Europa. El éxito de su candidatura para los Juegos Olímpicos 2012 es una muestra más de este dinamismo. Para el alcalde de la ciudad, Ken Livingston, la Gran salida del Tour 2007 es un ensayo importante de cara a los JJ.OO. El triatlón olímpico se disputará en el mismo tramo que el prólogo de esta edición del Tour. El alcalde de Londres, célebre ante todo por haber introducido un peaje para acceder al centro de la ciudad - por suerte los corredores no tendrán que pagarlo - ofrece un recorrido al Tour permite viajar en el tiempo a través de la historia de la ciudad y del país.
El siglo XVIII se caracterizó por un periodo de gran expansión. Entre 1831 y 1925, se consideraba a Londres la ciudad más poblada del mundo. El progreso tecnológico y la revolución en los transportes - con la invención del ferrocarril en los años 1830 - llevaron a la ampliación de la ciudad, que absorbía poco a poco sus vecinos para formar los denominados “bouroughs” actuales, los 33 barrios que componen el centro de Londres y sus alrededores. La circulación se había hecho imposible, sin hablar de la contaminación ocasionada por las industrias y las toneladas de boñigas que los caballos dejaban a su paso por las calles. En 1863, Londres introduce el primer metro de la historia, el London underground. A lo largo de esta “era victoriana”, se convierte en la primera ciudad en alcanzar el millón de habitantes.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Londres fue una ciudad mártir y víctima, constantemente bombardeada y asediada por los alemanes durante el “Blitz” con un total de 30.000 víctimas. Dejada en ruinas, la ciudad se fue reconstruyendo paso a paso durante los años 50 y 60.
Los años de la posguerra se ven marcados por una inmigración masiva proveniente de las antiguas colonias y de los países del Commonwealth. Hoy en día, se calcula que se hablan 300 lenguas en Londres.
Tras el gran boom cultural de los años 60, en la década de los 80 se experimenta un boom económico que coloca a Londres en el primer lugar del ranking europeo en intercambios financieros. Debido a su estatus de centro del imperio británico, ha sido víctima de numerosos atentados del IRA y, más recientemente, de atentados islamistas.
El British Museum y los dos museos Tate (Classic y Modern) están en la lista de museos más famosos del mundo, pero no son los únicos que ofrece esta ciudad llena de museos prestigiosos y, a menudo, curiosos.
Desde la época isabelina, Londres ha sido un escenario privilegiado para el teatro. La construcción de una réplica exacta del teatro de Shakespeare, el Globe Theatre, finalizada en 1997, es símbolo de esta realidad que perdura en el tiempo. El Premio Nobel de literatura otorgado en 2006 a Harold Pinter sirve para resaltar la fuerza y la pertinencia del teatro contemporáneo inglés.
El cine está cobrando fuerzas renovadas en el Reino Unido, con directores provenientes de la BBC, como Kenneth Loach o Stephen Frears. El cine popular, como las películas de gangsters de Michael Ritchie o comedias como “Cuatro bodas y un funeral”, han gozado de gran éxito.
En Londres, la música clásica cuenta con algunos de sus templos, como el Royal Albert Hall. Sin embargo, desde los años 60, se ha convertido en la capital del Rock. Desde los Rolling Stones y los Who, equivalentes londinenses de los Beatles de Liverpool, ofrece cientos de grupos de gran éxito. Después de Blur, estandartes del Britpop de los años 90, los ejemplos más recientes del rock londinense han sido Artic Monkeys y los Kaiser Chiefs. Londres, junto con Nueva York, se posiciona como la ciudad en la que se ofrecen más conciertos.
Londres ha sido también fuente constante de inspiración para la literatura, donde destacan nombres como Milton y Charles Dickens. La vitalidad de la literatura inglesa moderna no tiene igual en Europa. Peter Ackroyd, evocador erudito de la historia de Londres, Will Self o Nick Hornby, con una pluma ligera y actual, han tomado esta ciudad como escenario para sus obras. En los últimos años, se ha experimentado un auténtico auge de la literatura de minorías con Hanif Kureishi, Monica Ali o Zadie Smith.
Inglaterra, particularmente Londres, ha desempeñado un papel importante en la evolución del ciclismo y de sus competiciones. Aunque la primera carrera ciclista se disputó el 31 de mayo de 1868 entre París y Saint-Cloud, fue un inglés expatriado, James Moore, el que se alzó con la victoria. Amigo de los Michaux, el inventor del juego pedalier en 1861, James Moore profetizó que la bicicleta se convertiría un día en algo “tan común como un paraguas”.
La competición ciclista británica tomó la forma de tentativas de récord sobre distancias bien determinadas: Londres-Bath, Liverpool - Londres o Londres - Brighton… ¿Se encuentra aquí, tal vez, el origen del talento en las pruebas de contrarreloj de corredores británicos como Chris Boardman, David Millar o Bradley Wiggins? Desde 1980, se celebra una prueba cicloturista entre Londres y Brighton que reúne a una gran multitud en torno a la lucha contra las enfermedades cardiovasculares.
En 1994, el Tour de Francia evitó Londres pero recorrió el sur de Inglaterra, entre Dover, Portsmouth y Brighton. Alrededor de tres millones de espectadores se personaron a los lados de las carreteras para aplaudir a Chris Boardman, vencedor del prólogo con una media récord de 55,152 km/h y portador del maillot amarillo.
Los primeros corredores británicos que participaron en el Tour fueron Hill Burl y Charles Holland en 1937 y los primeros en terminarlo fueron Tony Hoar y Brian Robinson en 1955. A día de hoy, 52 británicos han participado en el Tour de Francia y se han hecho con 23 etapas. Barry Hoban, con 12 participaciones y 8 victorias de etapa se alza como el más experimentado. Cuatro corredores británicos se han visto de amarillo, de Tom Simpson en 1962 hasta David Millar en el año 2000. Chris Boardman (1994, 1997 y 1998) y Sean Yates (1994) son los otros dos que han llegado a ser líderes en el Tour.
Considerar Londres como una capital gastronómica parece algo fuera de lugar para un seguidor acostumbrado a cocinas con mayor renombre, como la francesa o la española. Sin embargo, desde hace unos veinte años, la ciudad ha recuperado su retraso en la materia y dispone de restaurantes variados y de calidad prácticamente en todos su distritos.
Se dará el pistoletazo de salida del Tour en el centro del antiguo Imperio Británico y actual capital del Reino Unido. Whitehall genérico que se emplea para denominar a las instituciones gubernamentales del País. Esta larga avenida que se prolonga en Parliament Street está llena de ministerios y de monumentos conmemorativos.
Construida por un espía especulador sobre un pantano insalubre, escenario de asesinatos y atentados, la residencia del Primer Ministro británico ha sido todo menos un hogar tranquilo durante su larga historia. Al inicio del prólogo, los corredores pasarán por delante de sus verjas de hierro forjado, que datan de 1969.
En 1735, Robert Walpole inaguraba una larga lista de Primeros Ministros que iban a sucederse con el título de “First Lord of the Treasury” (Primer Lord del Tesoro), que aún se conserva en el buzón.
Aunque se les dispensa de parar aquí, puede que los corredores recuerden al pasar por la esquina de Bridge Street y de Great George Street que justo en este cruce se instaló en 1869 el primer semáforo de la historia. Funcionaba a gas y lo accionaba un agente de policía. Explotó, acabando con la vida del agente asignado, ¡tan solo quince días después de su instalación!
En origen fue concebido como residencia real, aunque ningún monarca vino jamás a ocuparlo. En 1834 se procedió a su reconstrucción tras un incendio, alcanzando la forma que conocemos hoy en día. El palacio de Westminster es sede de uno de los más maravillosos inventos británicos: la democracia parlamentaria.
Construida por el rey Eduardo el Confesor en 1065 como última morada, la Abadía de Westminster se erigió sobre un lugar de culto. Aparte de monarcas, encontramos una serie de personalidades que reposan en esta abadía: Charles Darwin, Isaac Newton, el soldado desconocido, Robert Browning, Geoffrey Chaucer, Charles Dickens, George Frederic Haendel, Thomas Hardy, Rudyard Kipling, Laurence Olivier, Henry Purcell.
Originariamente se trataba de una hermosa residencia perteneciente al Duque de Buckingham que el rey Jorge III adquirió para su esposa Charlota en 1761. En 1820, Jorge IV había decidido simplemente dotar de un mayor confort a esta residencia, aunque finalmente se vio contagiado por aires de grandeza.
La reina Victoria fue la primera soberana en convertir el Palacio de Buckingham en su residencia principal en 1837. Este enorme edificio de 108 metros de fachada y 120 metros de profundidad, es la sede de la monarquía y de todas las actividades protocolarias y políticas. El Palacio de Buckingham cuenta con 775 salas, 52 de ellas reservadas para los miembros de la familia real y a invitados ilustres, así como 188 habitaciones para el personal.
El arco de Wellington fue erigido a iniciativa de Jorge IV para honrar a las víctimas de las guerras napoleónicas. Fue construido entre 1826 y 1830 sobre los planos de Decimus Burton. Su aspecto desnudo y austero se debe a la limitación de fondos con la que se vio confrontado el rey tras los gastos extravagantes dedicados a la renovación del Palacio de Buckingham.
Al pasar por Hyde Park, los corredores intentarán ser tan veloces como los galgos de Enrique VIII y sus hombres en las expediciones de caza. El rey de las siete esposas confiscó esta tierra a los frailes de la Abadía de Westminster en 1536 para convertirla en su coto de caza privado. Un siglo más tarde, Carlos I lo abrió al público y mandó construir los caminos que lo recorren, como el célebre “Ring”.
The Mall es a Londres lo que los Campos Elíseos son a París. Por esta larga avenida, paralela al Támesis, flanqueada por árboles y estatuas de héroes nacionales, los cortejos oficiales se dirigen de Trafalgar Square al Palacio de Buckingham, con la bandera británica, la Union Jack, así como los colores del huésped de honor, ondeando a ambos lados. Aquí se celebran las grandes ceremonias que marcan la vida del reino.
Según la leyenda, The Mall se construyó durante el paso del siglo XIX al XX para servir de vía de salida para la familia real en caso de grave crisis. Sea cierto o no, sin lugar a dudas, proporcionará una hermosa salida para esta edición del Tour.