Etapa a etapa

etapa 11 - Marseille Montpellier 182.5 km
Jueves 19 julio

Etapa en llano - Comentario deportivo

François Lemarchand, regulator, 10 Tours de France:

"This stage, which follows the Mediterranean, should also give rise to a spectacular contest. No doubt, the wind will play an important role and will favour initiatives taken by the fighters. Those who will have lost the Tour already will have a wonderful opportunity to make their presence felt."

 
 
Mapas e itinerarios

The route

Marseille Montpellier - 182.5 km
 

Marsella

El Vieux Port de Marsella (Fotografía: Ciudad de Marsella)

En Marsella no valen las medias tintas, cada proyecto, cada desafío se afronta con pasión. En el año 2007, el corazón de la ciudad ha latido con especial fuerza con la apertura de dos nuevas líneas de tranvía. Por otra parte, La Canebière, totalmente reformada, y el Vieux Port (Puerto Viejo) pueden descubrirse hoy a pie y en bicicleta. A dos pasos del centro de la ciudad, el proyecto del Euroméditérrannée sigue creciendo y ofreciendo oportunidades en materia de empleo y de política de planificación urbana. Gracias a su excepcional entorno natural, el corazón de la ciudad late también al ritmo de los vientos y del mar. Cada verano, los 57 kilómetros de costa se animan en torno al estadio de arena donde se celebran las competiciones de fútbol playa, voleiplaya o rugby playa. Apenas terminado el verano, desembarca otra oleada. Septiembre es un mes marcado por el haka y los neozelandeses. La ciudad acogerá a los All Blacks durante el que será su primer partido en Francia. La copa del mundo de rugby sin duda hará vibrar el velódromo.

 

Montpellier

Las “Tres Gracias” de Montpellier (Fotografía: Ciudad de Montpellier)

En sus orígenes, Montpellier no era más que una extensión agrícola: la que fuera conocida como “le Monte Pestelario” se ha convertido en la metrópolis que hoy conocemos tras mil años de historia. Desde la Edad Media, la ciudad de las mil y una vidas ha conocido la prosperidad. Montpellier fue un importante centro de comercio y del saber, como avala la creación de las facultades de medicina y de derecho. La ciudad se convirtió a continuación en la capital de los estados del Bajo Languedoc y siguió desarrollándose y creciendo hasta que se produjo el terrible brote de filoxera o pulgón que frenó en seco su auge económico durante el siglo XIX. Durante varias décadas, Montpellier languideció entre los vestigios de su gloria pasada, el magnífico Jardín Real de Peyrou, la majestuosa Catedral de San Pedro, sus llamativos hoteles, tan numerosos como suntuosos… Gracias al incremento de la población de los años sesenta y setenta, la ciudad logró subirse, una vez más, al tren del éxito. Fruto de este dinamismo renovado, la ciudad ha crecido, ha emprendido su conquista hacia el mar, se ha abierto al mundo y a las nuevas tecnologías, ha diversificado sus actividades y se ha convertido en un lugar donde jamás se pone el sol, una ciudad, en definitiva, donde todos desean vivir.

 

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