
“¡Viva el Tour!”
“El Tour forever”
“Todos con el Tour”
Estas son las primeras imágenes que me vienen a la mente al escribir estas líneas sobre la edición número 94 del Tour de Francia.
Esta carrera ciclista que se inició prácticamente ante la total indiferencia general el 1 de julio de 1903 delante del hotel Réveil-matin en Montgeron, a las afueras París, se ha convertido en un acontecimiento mundial, un monumento del deporte nacional e internacional. Patrice Clerc, un servidor y todos los que trabajamos, durante todo el año, en Amaury Sport Organisation con el único objetivo de ofrecer una hermosa fiesta durante tres semanas de julio lo reivindicamos alto y fuerte.
Patrice Clerc, Président d’Amaury Sport Organisation, moi-même et tous ceux qui travaillent, tout au long de l’année, à nos côtés pour que la fête soit belle pendant ces trois semaines de juillet, revendiquons cette dimension haut et fort.
Y esto es lo que hemos podido leer en las pancartas que han aparecido a lo largo del recorrido de las veinte etapas y más de 3.500 kilómetros que ha durado el Tour.
Pero debemos ser sinceros. También había otras en las que se podía leer:
“Abajo el dopaje”
“Fuera los tramposos”
“Un cuerpo sano para un deporte noble”
Todas provenían del público del Tour, que tras años sin osar alzar la voz – las cosas son como son – de alguna forma lograba derribar su propio “Muro de Berlín” y expresaba alto y claro lo harto que está de que se haga trampa en el pelotón y abucheaba al que, a sus ojos, usurpaba y ensuciaba el maillot amarillo. Nos ha reconfortado a nosotros como organizadores y ha supuesto un apoyo inestimable en nuestra lucha contra el dopaje.
Es el dopaje contra el que hay que luchar. Y al Tour hay que defenderlo. Y amarlo.
Los diferentes actores, organizadores, instancias internacionales, poderes públicos y espectadores, todos juntos podemos vencer.
El Tour de Francia 2007 supone romper con el pasado y marca el fin de unas muy malas costumbres.
¡Nos vemos en el 2008!
Christian PRUDHOMME